21.5.09

~ Desesperada

...o eso cantaba Marta Sánchez allá por el 1993 (16 años ya, ¡parece mentira!).



Lo que no sé es cuándo escribiría aquella canción. Si la hubiese escrito yo, seguro que habría puesto por título 'Desesperada' (aunque cambiando su contenido) a una canción escrita en un día tal como hoy (o en cualquiera de los que están por venir de aquí a unos días, o un mes, o mes y medio).
Exámenes.
O lo que es 'mejor': exámenes tras una época en la que no ha habido manera de concentrarme como me hubiera gustado hacer. En menos de una semana, se abre ante mí una magnífica experiencia traumática, llena de trabajos, parciales, globales, más trabajos... más, más y más.


Estoy sumergida en plena época que todo universitario desea desaparezca del calendario... Y yo, como buena universitaria, deseo fervientemente que desaparezca; pero ahora mismo me conformaría con algo no menos difícil: que se parase el tiempo y me diese un respiro para a)poder relajarme un poco y que se me pasase esta sensación tan agobiante y b)poder adelantar todo lo que quiero, dejarme todo más o menos al día y seguir adelante con ello.


En fin, creo que seguiré desfogándome en otro momento... Pero ahora mismo me bajo a comprar algo de comer, que hoy me toca preparar el primer plato.

9.3.09

~ Una historia más - III

~ Una historia más - II


Al cabo de un rato, de un buen rato (que pudo durar casi tanto como la cena), conseguí borrar de mi cara aquella expresión de... aquella cara de gilipollas, seamos claros. Por lo demás, parecía que la cena transcurría bien, como cualquier otra cena con él.

Cuando me estaba comiendo la última cucharada del postre de chocolate con que (casi) siempre terminábamos nuestras cenas, y que por supuesto había pedido yo, me dijo aquello que desde largo tiempo antes, tenía claro me iba a decir...

-¿Se te ha pasado ya el mosqueo?
-Sí, bueno -contesté de mala gana, y con gesto de mal genio.
-¿'Sí bueno'? Eso es que el pique va para largo, ¿no?
-¿Tú qué crees? -dije con un tono muy cargado, que quise que él interpretase.
-¿Que sí que se te ha pasado? -me replicó, intentando ahcerme reír, y ver si se salía con la suya... otra vez.
-Sabes de sobra que no, así que déjame terminar de disfrutar de mi chocolate, que al menos me deja opinar más que tú.
-¡Madre! Hasta mañana que estarás picada...

No pude evitarlo. Le dio tal entonación, y en su cara se dibujó tal gesto, que me fue imposible contener una sonrisa estúpida que hizo que el tema de aquella cena se perdiese en el olvido.

Poco tiempo después, una pareja salía de un restaurante, al que habían entrado largo tiempo antes (aunque a ellos, seguro, les supo a poco).

8.3.09

~ Amistades peligrosas

Hoy, después de un fin de semana genial, que recordaré mucho tiempo, me han embargado una serie de sensaciones que tenía algo olvidadas, apartadas en un rincón, a las que he ido evitando durante largo tiempo, pensando en la de cosas que tengo ahora en mi vida y me hacen feliz...

Pero hoy, por una pequeña tontería, aunque no lo sea para mí ni para este pobre puzzle que tengo en el pecho, todo ha vuelto a salir, y aquellas sensaciones se han apoderado de mí...
Sensaciones repetidas, revividas, sentidas hace ya años, y que se han repetido en innumerables ocasiones.

Hay actitudes, formas de ser, particularidades de una misma, que nunca cambian, nunca se olvidan y nunca te dejan escapar.


Todo por la dichosa palabra 'amistad'.

13.2.09

~ Ayer, anteayer o hace un mes...

... no sabría decir cuándo se produjo ese punto de inflexión, pero creo que he cambiado bastante de un tiempo para acá.

8.1.09

~ Aquellos tiempos oscuros

Mi vida transcurría entre idas y venidas, llena de inseguridades, de tropiezos, de descuidos. Y con una falsa sensación de control y de autocontrol que se apoderaba de mí, haciéndome sentir que todo cuanto sucedía era a mi voluntad, que podía deshacerme de cualquier sentimiento y que en vida tan sólo mandaba yo.

Tardé un tiempo en darme cuenta de que nada de esto era así;cuando quise ser consciente de la realidad era ya, quizás, demasiado tarde. Me había enamorado, me controlaban a voluntad, estaba metida de lleno en una carrera académica que no era lo que yo había querido, sino lo que mi poca voluntad y las presiones ajenas había hecho que quisiera, dejaba que los demás pudiesen conmigo sin hacer frente de ninguna manera a aquello, y a cada momento me alejaba más de cuanto había sido para terminar convirtiéndome en alguien a quien siempre había evitado.
Cuando toda esta sensación de presión y opresión no hacía más que empujarme en la dirección opuesta a la que debía seguir, exploté, y toda la estructura que había elevado sobre mí, cayó, se desmoronó, enterrándome entre los restos de lo que nunca quise ser y fui.

Poco a poco fui saliendo de entre los, la verdadera Laia salía a la luz otra vez, después de mucho tiempo escondida del mundo, oculta a los de cualquiera, incluso de quienes la querían ver. Salió con fuerza, arremetiendo contra todo lo que la había hecho estar así... Poco a poco, se instaló de nuevo en su trono, y las cosas volvían a la normalidad.
Me juré que nunca volvería a aquella situación.
Estaba convencida de que nunca volvería a pasar.

Pero pasó, pasó otra vez, quién sabe por qué... pero supe ponerle remedio a tiempo.
Esta vez sé que es la definitiva; el mundo puede aguantar a tres Laias; la que nació, la que resurgió y la que volvió a resurgir... pero no creo que aguantase una cuarta.